La volatilidad de lo que nos rodea es sorprendente, del dinero, de los objetos, de las ideas. Realmente hay muy pocas cosas que sabes que están ahí, o que al menos tienes la certeza de que quieres conservarlas. Eso mismo pasa con las personas. Por tu vida pasarán cientos de ellas, probablemente, si tienes suerte, incluso más. Pero muy pocas son las que llenan tu vida, las que llegarán a cambiar lo que hasta ese momento considerabas tu realidad, mejorándola, o en algunos casos, haciéndola trizas.
Muchas cosas han cambiado en mí desde que llegaste, desde que nos sentamos en ese banco hace ya casi un año y le diste un vuelco a mi vida.
Creo estar en lo cierto cuando digo que has cambiado mi vida, y que ya no concibo una realidad sin ti, que estás tan perfectamente integrado en mi, que, simplemente, no podría sacarte jamás. Es de las pocas cosas que sé con certeza. La música y tú sois lo que me sostiene. Y no necesito absolutamente nada más.
My Silly Symphony nunca dejará de ser interpretada, ya sea aquí, en Viena, o en cualquier otra ciudad europea, siempre que esté lloviendo.
domingo, 15 de abril de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
Perderse
Nada como perderse. La ciudad es enorme y nosotros somos demasiado pequeños. Y llueve. Y la lluvia cae sobre nuestros rostros, fría. Pero, como siempre, para nosotros la lluvia tiene otro significado. Nos besamos...y tus labios saben mejor que cualquier otra cosa en el mundo.
Y aun, después de todo este tiempo, me sigo preguntando la razón de todo esto, y si es real. Afortunadamente, las predicciones apuntan a que seguirá lloviendo, seguramente durante mucho tiempo.
Al fin y al cabo, la esencia de la vida se encuentra ahí, en disfrutar de esos momentos, de esas sensaciones, de la lluvia, de ti y de mi, y por supuesto, de la música. Escuchar jazz a solas, o en compañía, saborear un buen té, o besar hasta quedarte sin aliento.
Rhapsody in Blue.
Y aun, después de todo este tiempo, me sigo preguntando la razón de todo esto, y si es real. Afortunadamente, las predicciones apuntan a que seguirá lloviendo, seguramente durante mucho tiempo.
Al fin y al cabo, la esencia de la vida se encuentra ahí, en disfrutar de esos momentos, de esas sensaciones, de la lluvia, de ti y de mi, y por supuesto, de la música. Escuchar jazz a solas, o en compañía, saborear un buen té, o besar hasta quedarte sin aliento.
Rhapsody in Blue.
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