domingo, 15 de abril de 2012

La volatilidad de lo que nos rodea es sorprendente, del dinero, de los objetos, de las ideas. Realmente hay muy pocas cosas que sabes que están ahí, o que al menos tienes la certeza de que quieres conservarlas. Eso mismo pasa con las personas. Por tu vida pasarán cientos de ellas, probablemente, si tienes suerte, incluso más. Pero muy pocas son las que llenan tu vida, las que llegarán a cambiar lo que hasta ese momento considerabas tu realidad, mejorándola, o en algunos casos, haciéndola trizas.
Muchas cosas han cambiado en mí desde que llegaste, desde que nos sentamos en ese banco hace ya casi un año y le diste un vuelco a mi vida.
  Creo estar en lo cierto cuando digo que has cambiado mi vida, y que ya no concibo una realidad sin ti, que estás tan perfectamente integrado en mi, que, simplemente, no podría sacarte jamás. Es de las pocas cosas que sé con certeza. La música y tú sois lo que me sostiene. Y no necesito absolutamente nada más.


My Silly Symphony nunca dejará de ser interpretada, ya sea aquí, en Viena, o en cualquier otra ciudad europea, siempre que esté lloviendo.

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